La apertura de este sanatorio se inaugura en 1959, una época de locura, según narran vecinos de la zona. Coincide con un momento clave en la psiquiatría.
Se concibió como centro de rehabilitables.
Contaba con celdas de aislamiento, auditorio, salón de actos, capilla y restaurante, entre otras cosas.
Tal era el grado de aislamiento de los enfermos, que no estaban acostumbrados a ver a nadie, una sensación claustrofóbica.
Los pacientes de este sanatorio mental, llevaban batas de diferentes colores, el color determinaba el grado de aislamiento o distancia que podían mantener en su lugar de internamiento.
En los 90, fruto de la ley que dio carpetazo a la etapa de los manicomios, se procedió a evitar la tendencia al aislamiento.
La ley fue acabando con los manicomios, y este sanatorio cesa su actividad cerrando sus puertas definitivamente en 2012.
Al poco tiempo queda abandonado a su suerte convirtiéndose en el sanatorio fantasma que es hoy día.
Este es su estado al momento de mi visita:
| Edificio de lavandería y sala de secado |
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